En qué consiste vaciar una casa: el servicio explicado desde cero

A este servicio se llega casi siempre sin haberlo contratado jamás y con una idea muy vaga de lo que supone. Tiene lógica: una vivienda se despeja dos o tres veces a lo largo de una vida, casi siempre en un momento sensible y con el calendario apretando. Va, pues, la explicación desde el principio.
Está escrita con el vocabulario que usamos a diario en Figueres y en el Alt Empordà, y sirve igual para un dúplex de l’Eixample, para un estudio del Centre o para una casa de pueblo con patio y golfas en Vilatenim.
Qué significa exactamente despejar una vivienda
Vaciar una casa consiste en sacar íntegro lo que hay dentro, decidir el camino de cada pieza y entregar el espacio libre y barrido. Entra todo el mobiliario, la ropa, los electrodomésticos, la vajilla, los libros, los aparatos eléctricos y lo que guardan trastero, galería, terraza, altillo y golfas.
Cada encargo ocupa su lugar. Llevar tus cosas de una casa a otra y colocarlas allí es una mudanza. Devolver el brillo a una vivienda que guarda dentro todo lo suyo es una limpieza a fondo. Y ocuparse del contenido íntegro y de su destino, hasta entregar el espacio libre, es un vaciado.
Los momentos en los que aparece este encargo
El teléfono suena por motivos muy reconocibles. Una herencia aceptada que hay que dejar despejada antes de vender. Un alquiler que vence con la fianza esperando. Un piso en venta que luce el doble sin muebles. Un traslado a residencia o a un piso menor que deja media vivienda sobrando. Una reforma que necesita el suelo libre.
En todos ellos hay una fecha detrás, y esa fecha manda sobre lo demás. Por eso conviene decirla en el primer mensaje: la jornada se reserva alrededor de ella y el trabajo se dimensiona para llegar con margen.
Quién ejecuta el encargo y con qué equipamiento sube
De la ejecución se encarga una cuadrilla con vehículo propio que llega con mantas, cartón, fundas, carros, herramienta de desmontaje y material para forrar rellano, barandilla y peldaños. Cuántas personas suben lo deciden las imágenes, porque un cuarto con cabina en Poble Nou y un tercero de escalera junto a Sant Pere rinden de forma distinta.
Ese trabajo previo de cálculo pertenece a la parte del oficio que nadie llega a ver, y es la que mantiene la mañana en su sitio. Del recorrido grabado se deducen bultos, desplazamientos, horas y material de protección, y con esas cifras queda dimensionada la cuadrilla antes de apalabrar fecha.
El guion del día, de la protección al barrido final
El arranque es siempre el mismo: forrar rellano, barandilla, peldaños, jambas y cabina antes de tocar el primer bulto. A continuación se separan los objetos personales, que van a cajas rotuladas camino de la familia. Recién entonces empieza el descenso.
Arriba se desarma aquello que la escalera prefiere en piezas, en el descansillo se agrupa por familias de material y el descenso va en tandas seguidas, con medio rellano siempre libre para el vecindario. Al cierre se barre estancia por estancia, con galería y trastero incluidos, y se fotografía la casa ya despejada.
Dónde se esconde el volumen que no se ve al entrar
El imprevisto típico nace siempre en el mismo punto. Una vivienda de aspecto ligero pide dos jornadas en cuanto asoman un trastero de sótano cerrado a rebosar, una galería convertida en almacén con los años, unas golfas llenas hasta la cubierta o un garaje con los muebles de la última reforma.
De ahí la insistencia en que el recorrido cruce esas puertas. Lo que se aprecia a simple vista queda muy corto frente al volumen que terminará en el vehículo, y esa distancia es exactamente la que separa una cifra firme de una horquilla.
El viaje que hace cada bulto tras cruzar la puerta
Cuanto conserva utilidad se reserva para venderlo o para entregarlo a entidades sociales del Empordà. Sin salir del piso hacemos pilas distintas para el hierro, la madera, la ropa y los aparatos, que acaban en un gestor autorizado que devuelve un recibo por cada fracción entregada.
La fracción que ya recorrió todas sus salidas se lleva a peso a la deixalleria, con la tasa contada en su renglón. El reparto repercute directamente en tu bolsillo: cuanta más cosa con demanda guarde la casa, más cerca queda la jornada del coste cero.
Qué recibe la familia cuando la casa queda libre
El cierre deja tres entregas: la casa barrida y en condiciones de enseñar, alquilar o firmar; un álbum con el antes y el después; y una caja donde van los papeles de la casa, las fotos, las joyas, las cartas y cualquier recuerdo.
El álbum resulta especialmente útil cuando quien decide vive lejos de Figueres, porque permite comprobar el resultado sin coger el coche. En servicios está todo lo que hacemos, y en preguntas frecuentes, lo que más nos consultan.
Enséñanos las golfas y la galería y te contamos cómo sería tu jornada
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